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Teresa entro como rio por conuco. “Permiso, tengo una emergencia” alcanzo a decir mientras corría en dirección al baño. Tras ella entro su hermana, quien se paró en la puerta como un policía que le cuida la espalda a su jefe. Comenzaron a sonar unos cañonazos como los que suenan en La Planicie la noche de año nuevo, pero el olor que invadió el ambiente no era precisamente de pólvora. Pereque (1), muy precavido como siempre, fue a la alberca, lleno un tobo de agua y lo coloco a los pies de la muchacha. “Alci”, dijo Teresa desde adentro en un tono de voz que no se sabía si era un lamento, un suspiro o un ruego; “Consígueme un papelito”. Pereque le alcanzo una página del periódico que estaba leyendo. Alcira busco más agua, pregunto por un cepillo y entre las dos dejaron el baño limpiecito como un sol. Las dos muchachas sostuvieron una conversación casi en secreto, la una dentro y la otra fuera del baño. Finalmente Alci se le acerco a Arturo y le susurro algo al oído. Arturo movió la cabeza en forma negativa y también en secreto le dijo: “Lo que le puedo ofrecer son unos calzoncillos” Alci iba camino del baño cuando Arturo la llamo: “Pero mira, ven acá. ¿Y como cuánto cuestan unas pantaletas?” “No sé, como dos bolívares” respondió Alci. “Pues vaya donde misia Tina y compre unas” dijo Arturo pasándole un fuerte. Solucionado el problema las dos muchachas salieron del baño. Teresa se acercó a Arturo, lo abrazo y lo beso y le dijo: “mañana le pago” Al siguiente día muy por la mañana Arturo escucho unos golpes en la puerta. Cuando abrió vio una gallina amarrada en una marusa.
(1) Pedro Elias Renteria Quevedo

Fri 15, Mar 2013. El mayor anhelo de pereque era ser locutor. Convertirse en un Delio Amado León, Carlos Tovar Bracho, Musiu Lacavalerie o Abelardo Raidi.
Claro que su anhelo no se limitaba al beisbol. También era capaz de narrar un partido de futbol, una carrera de bicicle-tas, una riña de gallos o una partida de ajedrez.
Su ámbito de trabajo se circunscribía a Encontrados, Santa Bárbara del Zulia, Caja seca y Bobures, aunque a veces alza-ba el vuelo hasta La fría, Valera, Betijoque y hasta al mismí-simo Maracaibo.
Durante la semana recababa la información que habría de publicar en su periódico semanal que circulaba los sábados y domingos. En las noches iba preparando los esténciles que luego reproducía en el multígrafo del consulado de Colombia. Los sábados se iba al mercado con su paquete de periódicos y luego recorría el pueblo ofreciéndolos de casa en casa. Los domingos se iba al estadio. Mientras narraba o participaba del evento del día, colocaba los periódicos en un banco con una cesta donde los parroquianos voluntariamente depositaban sus contribuciones.
Un día pereque llego con la lengua de corbata. Venia tan agi-tado que no lograba hablar. Después de un rato de gesticular y de tomar agua logro pronunciar las primeras palabras. Al fin lo iban a reconocer como locutor. El cuento más o menos era este: “Había una troupe de artistas que estaba haciendo presentaciones en diferentes partes del país. En el grupo es-taban las hermanas Rosa Virginia y María Teresa Chacín, Ma-rio Suarez, Héctor Cabrera y Alfredo Sadel, quien estaba abriéndose paso en el mundo de la música. Como director musical figuraba Aldemaro Romero. El grupo se iba a presen-tar en Encontrados y pereque logro que lo contrataran como animador”.
El cónsul de Colombia ofreció prestarle un smoking, Arturo se comprometió a hacerle los ajustes necesarios para que luciera como todo un dandi, el juez colaboro con los zapatos y el barbero le hizo un champú con afeitada y corte de pelo in-cluido.
Pereque le armo tremenda historia a Aldemaro y el resto del grupo. Les dijo que Arturo y Teresa pronto contraerían nup-cias y que a ella le fascinaba la canción DOMINO cantada por Sadel. Ellos gustosamente aceptaron que Sadel le cantara y dedicara la canción.

“¿Y qué vas a hacer con esa gallina”? pregunto Esparragosa.
Arturo se encogió de hombros y contesto: “Pues habrá que echarle una verdurita y meterle candela”
“Si quiere yo le pelo el plátano” dijo Teresa. Esparragosa la miro con una mirada paternal, le paso el brazo por los hom-bros y le dijo: “Ay mijita; yo creo que mi plátano es dema-siado grande para ti” Teresa se puso rojita como un tomate y le contesto: “Pero es que yo me refiero al plátano verde que le van a echar a la gallina, viejo verde” y le torció tremendo pellizco en la barriga.
Teresa y su hermana se habían convertido en habitués de la sastrería. Sin que nadie las invitara llegaban todos los días y pasaban allí las tres horas que mediaban entre la salida de la escuela y la salida del transporte que las llevaría hasta su ca-sa en el Guayabo. Muy voluntariosas le ayudaban a Esparra-gosa a hacer la comida, servirla y lavar los platos. Después del almuerzo se sentaban en torno a un viejo y destartalado ventilador que si bien echaba un poquito de aire, a veces producía tanto ruido que era difícil seguir la trama de la no-vela donde don Eleazar Meléndez hacia hasta lo imposible por conquistar a la catirrucia. En la novela real que se vivía en la sastrería, en cambio, la domino hacia hasta lo imposible por conquistar a Arturo. No perdía la oportunidad de sentarse muy pegadita a él y lanzarle preguntas muy capciosas como: “¿Y tú no tienes esposa? ¿Y no te hace falta alguien que le dé calorcito a tu cama? ¿Y no te hace falta alguien con quien desahogarte? Otras veces el ataque era más frontal y directo: ¿Por qué no te casas conmigo? Yo quiero que tú seas mío. Yo quiero que tú me enseñes a ser mujer. El trataba de esquivarla de todas las formas posibles. Ella no era precisa-mente una venus afrodita. Campeona de la natación – nada por delante, nada por detrás, nada por los costados - su úni-ca gracia eran unos dientes que le metían miedo a cualquier pedazo de carne y una carita angelical cubierta de pecas que la hacían parecerse a la noche estrellada de Vincent Van Gogh.
Un día Arturo deslizo su mirada por entre la blusa mal aboto-nada y creyó ver en sus senitos el doble cinco y la cochina. Pereque y la muchachada secretamente la habían bautizado HUEVO DE PISCO, pero cuando Arturo les comento lo del domino inmediatamente la rebautizaron con ese nombre. Ella lo descubrió y montaba en cólera y le arreaba la madre a todo aquel que insinuara el popular juego de los zulianos.

La sastrería estaba situada en una calle que bien pudiera ser la primera o la última dependiendo del punto cardinal donde usted estuviera. Era una calle larga como un AYMISMITO lla-nero. Uno de sus extremos daba al embarcadero de las pira-guas que viajaban a Maracaibo y el otro a la carretera de Santa Bárbara. Aún quedaban muestras de que alguna vez estuvo cercada por un paredón de bahareque en cuyos restos podían verse algunas propagandas políticas de los Generales Gómez, López Contreras, Medina Angarita y de los primeros presidentes civiles Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos. Las más recientes eran las del general Pérez Jiménez. Algunas propagandas eran muy ingeniosas como una que mostraba un paisaje en el que se veían los cadáveres de algunas reses muertas y un letrero que decía: SARCOL llego tarde.
En otra se veía a un hombre sentado contra una pared con la cabeza apoyada en las rodillas. Un enorme zancudo le suc-cionaba la sangre de uno de sus brazos. Un enorme letrero decía: contra el paludismo KINIFER.

Sat 23, Mar 2013. El solar, aparentemente sin dueño, era utilizado por los muchachos y los vagos del pueblo para jugar
Interminables partidos de futbol y caimaneras de cincuenta o mas innings. A veces la bola se perdía entre los matorrales y mientras no apareciera los bateadores continuaban corrien-do hasta que cansados de hacer carreras decidían dar por terminado el partido.
Arturo se instaló en una casuchita de unos tres por tres, con techo de palma al lado de la letrina. Trabajando como blanco para vivir como negro logro ir reconstruyendo las paredes, echando los pisos, instalar un tanque de agua y la electrici-dad. Los deportistas que utilizaban el terreno para sus parti-dos ayudaron a limpiar hasta que el solar adquirió la prestan-cia de un verdadero campo deportivo. Cuando la pared del frente estuvo frisada y pintada pereque le dibujo un bellísimo afiche donde podía leerse: “ ARTURO EL SASTRE DEL FU-TURO “

La sastrería fue adquiriendo las características de un centro social donde se jugaba tute, cargalaburra, treinta y una, pó-ker, parques, bingo, pero lo principal era cuando se organi-zaba una partida de domino. Aparecían entonces los mejores dominoseros que se organizaban en parejas. No faltaban a estos eventos el juez y el cura y el cónsul de Colombia que era una especie de árbitro general. Las partidas generalmente se prolongaban más allá de las diez de la noche, hora en que se iba la luz. Entonces los jugadores se trasladaban al consulado de Colombia que contaba con su planta propia y allí continuaban generalmente hasta el amanecer.

Mon 25, Mar 2013. Alcira y Alejo, en cambio, solucionaron su rollo sin mucho rollo. Le compraron un paquete de tabacos y una botella de cocuy a misia Amelia. Mientras ella se sentaba en la puerta a fumarse su tabaco con la candela hacia adentro y a hacer gargarismos con el lavagallos, ellos sudaban la gota gorda espantando zancudos en la estera de la viejita.

El tiempo transcurría desesperadamente lento para pereque que no soñaba más que con el día y el momento de abrir el espectáculo y comenzar a anunciar una a una las luminarias que iban a participar en el concierto.
Y al fin llego el día. Mario Suarez abrió con CAMPESINA, Rosa Virginia hipnotizo a todo el mundo con CUANDO NO SE DE TI, le siguió María Teresa con LA PARAULATA, Héctor Cabrera revivió al morocho del abasto con EL DIA QUE ME QUIERAS,
Aldemaro interpreto en el piano su QUINTA ANAUCO, luego todos unieron sus voces para interpretar EL PAJARILO. Y vino Sadel. La bilirrubina de pereque subía y bajaba como las olas del mar. Comenzó a calentar la voz con DESESPERANZA, subió un poquito el tono con MARIA LA O, no podían faltar GRANADA y TOLEDO, bajo nuevamente a JURAME y se plantó en el escenario, se arregló la guayabera que la tenía por fuera y le quedaba un poquito grande (Parece que se la había prestado Eleazar Agudo) y hablo: “Querido público: en nom-bre de todos los artistas que me acompañan quiero expresar-les nuestros más sinceros agradecimientos por su asistencia a este espectáculo. Para terminar mi presentación, permítanme dedicarle la próxima canción a una damita que muy pronto va a dejar su soltería. Para ti, Teresa. Y Sadel comenzó a cantar: Domino, domino, ya no alumbran tus ojos mi vida…
Al terminar la canción Sadel miro a Teresa y le abrió los bra-zos en clara invitación a que subiera a la tarima. Ella subió y se confundieron en un estrecho abrazo que ella adobo con innumerables besos. Cuando el logro hablar le pregunto si le había gustado la canción. “Muy bella, don Sadel, muchas gracias por dedicármela,
Pero yo creo que usted se equivocó en la dedicatoria. No era a mí a quien tenía que dedicársela.” “¿Y entonces a quién?”, pregunto Sadel medio intrigado. “A la gran puta de la madre de pereque”.

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El amor en tiempos de semana santa.
http://youtu.be/NMawifNdBN0

Ese domingo, después de la misa, nos fuimos a la casa cural a practicar las actividades que cada uno de los grupos debería ejecutar durante la semana santa. Laurita, tan bella y dulce como siempre, ya estaba vocalizando al pie del órgano. Junto a ella estaba una muchacha que le hacia una segunda voz. En un pueblo pequeño donde todos nos conocíamos era fácil deducir que era una forastera.
Su voz era tan dulce y tierna como su sonrisa. Su carita sonrosada era lo único visible de ella. Tenía la cabeza cubierta por un gorro de lana y el resto del cuerpo por el hábito de las hijas de María. Sus pies lucían unos alpargates negros de fique adornados con botones de distintos colores y tamaños.

Don Milciades tomo la batuta, saludo al grupo e invito a la muchacha a que se presentara.
“Mi nombre es Denisse, nací hace trece años aquí en el Fresno, pero he vivido la mayor parte de mi vida en Europa. Actualmente vivimos en Viena donde soy estudiante de música en el conservatorio de Salzburgo. Mi anhelo es convertirme en soprano y vine a pasar las vacaciones con ustedes. Les ofrezco mi amistad, compañerismo y colaboración y espero ser aceptada por ustedes. Gracias. ”

Para esa semana santa el maestro Garavito habia decidido montar el POPULE MEUS de José Ángel Lamas. Tuvimos que aprendernos la letra en latín, ingles y español. Al término del ensayo la gente se disperso y un pequeño grupo nos dedicamos a poner todo en orden y a hacer un poco de limpieza. Yo estaba deseoso de acercármele y formarle conversación, pero no se me ocurría nada para decirle. Entonces ella vino en mi auxilio. “¿Entonces como es que te llamas?” Yo quede turbado. En el pueblo no era costumbre tutearse. Cuando algún cristiano deseaba tutearse con otro prójimo o prójima
tenía que solicitar la autorización de este o aquella. Solo después de obtener el visto bueno del candidato a ser tuteado podía el solicitante convertirse en tuteador.

“ José Antonio de la santísima trinidad Galárraga, Gil, Villegas y Carvajal Restrepo, su humilde y seguro servidor” Ella me apretó la mano y me regalo la sonrisa mas bella que yo haya visto en toda mi vida. Mis ojos atolondrados saltaban de lo azul de sus ojos a lo blanco de sus dientes, de lo rizado de sus pestañas a los huequitos de sus mejillas, de lo negro de sus cejas al dorado de sus cabellos. Cual moderno Palemón la miraba, la miraba, la miraba y queriendo hablar no hablaba y sentía mi alma esclava de la bella pecadora de mirada tentadora y un ardor desconocido mis arterias encendía y un temblor nunca sentido mi figura larga, flaca y amarilla sacudía. “¿Qué te pasa? Te quedaste como embobado” me dijo. “Enyopado que no es lo mismo. Yo nunca había visto una muchacha tan linda como tu” le dije en un suspiro. “Mentiroso. Si algo hay en este pueblo son muchachas bellas. Y he visto a una que te comía con los ojos. Laurita interrumpió aquel coloquio para pedirnos que le ayudáramos a llevar algunas cosas para la casa.

El baño en LA MOLLA era parte obligatoria en tiempo de semana santa. Visitar El Fresno y no bañarse en la molla era como ir a Roma y no ver al Papa. La molla era un inmenso charco formado por el río Guarino. Convenientemente situado en medio del bosque, sus aguas cristalinas estaban rodeadas de arena blanca. El río corría a través de una sabana y se despeñaba por un risco de diez metros de altura que servia como trampolín para que los bañistas se lanzaran al pozo de cinco metros de profundidad.

Como era día de semana había poca concurrencia, lo que nos dio la oportunidad de disfrutar de una reunión casi privada y muy agradable. Hasta ese día yo solo la había visto enfundada en su sayo de hija de María con el pelo cubierto por un pañueleta negra de manera que si al conocerla había quedado turbado, ahora estaba más turbado viéndola en traje de baño. Su piel sonrosada contrastaba con su traje negro bajo el cual apenas se insinuaban sus pechitos. Su pelo suelto semejaba una catarata de oro derretido que le llegaba a la cintura. ¡¿Cuánto empeño pondría papa Dios para convertir aquella costilla en aquel cuerpito de sirena?! Resulto ser una excelente nadadora que se lanzaba de las piedras más altas, nos maravillaba con la perfección y elegancia de sus brazadas, semejaba un renacuajo
Nadando estilo mariposa, se quedaba totalmente inmóvil como
Si estuviera dormida de espaldas sobre la superficie del agua y nos quitaba la respiración cuando se sumergía en alguna parte del pozo para reaparecer dos horas mas tarde en otro lugar.

Después del baño fuimos a la casa donde ya las señoras nos tenían un apetitoso sancocho de gallina adobado con costilla, rabo de res, verdura fresca y arepas aun calientes.
Para demostrarle que la teoría darwiniana de que el hombre desciende del mono es cierta me trepe a algunos árboles para cogerle sapotes, guamas, churimas, chupas, naranjas y hasta un racimo de corozos. Le mostré como se le extrae la leche a las vacas y la convencí de subirse a un caballo para darle una vuelta a la finca.
En medio del bosque el sol se partió en mil pedazos para asomarse entre el follaje a ver la graduación de dos amantes que aun no sabían amar amándose. Felices y cansados regresamos al pueblo cuando ya la noche umbría comenzaba a cubrir con su manto la claridad del valle.

No nos perdimos ni uno solo de los eventos de la semana santa. Dicen que escoba nueva barre bien y nosotros estábamos estrenando cura. En un pueblo rabiosamente católico parecía apenas normal que uno de sus hijos vistiera la sotana. Alberto Linero (Tico) se había ordenado sacerdote en el seminario
de Popayán. Antes de ir a tomar posesión como párroco del Fresno se dio una vueltita por los más importantes centros del cristianismo de donde regreso con un torbellino de ideas que le ayudarían a convertir al pueblo en un destino turístico.

“Tenemos que atacar al pecado en sus mismas cuevas. Así como Jesús saco a los mercaderes del templo, nosotros vamos a sacar a los pecadores de sus mismos antros” repetía una y otra vez desde el pulpito.

Y diciendo y haciendo organizo la procesión del domingo de ramos para que saliera de AQUÍ ME QUEDO. De allí partieron Jesús y un grupo de seguidores montados en burros, caballos yeguas, bueyes y a pie. La primera parada se ubico en VENTIADEROS donde un grupo de voluntarios había confeccionado cruces de palma que le fueron repartidos a los feligreses. También allí se les ofreció un desayuno compuesto por chocolo asado, tortas de chocolo, panochas ,colada de chocolo y bollos subidos. Finalmente llegamos la iglesia donde se oficio una misa campal que vino terminando a las dos de la tarde.

Las mujeres siempre ataviadas en sus hábitos de hijas de María, los hombres en sus trajes de centurión con unos yelmos que casi nos tapaban los ojos, con unas lanzas de dos metros de largas y calzando alpargates negros, asistimos al monte de Getseman para acompañar a Jesús en el momento en que Judas, besándolo en la mejilla, lo entrego a los soldados romanos. Lo seguimos hasta la casa de Pilatos donde escuchamos a Pedro negar tres veces que conociera al maestro mientras este era azotado y coronado de espinas.

El desarrollo de las procesiones a veces nos ponía tan distantes que apenas podíamos mirarnos e intercambiar alguna sonrisita.
Otras veces quedábamos tan cerca que podíamos darnos un apretoncito de manos y hasta un poquito más.

Ella me contaba de las maravillas de Europa, la electricidad, el teléfono, los aviones, los ferrocarriles. Yo le contaba como se convierte la leche en queso, la caña en panela, como se cultivan el café y los bananos que se envían a europa. Ella me cantaba pedacitos de opera acompañándose en el piano. Yo le cantaba bambucos acompañándome con la guitarra. Ella me enseñaba las cadencias del vals y yo los brinquitos de la guabina. A ella le gustaría quedarse más tiempo en el pueblo para aprender las costumbres tolimenses. Yo no podía ni soñar con un viaje a Europa.

Tito, en su afán modernizador decidió que la crucifixión seria en el alto del cielo. Cargar las imágenes hasta ese sitio resultaba poco menos que imposible debido a la distancia, lo empinado del cerro y lo agreste del camino. Se decidió entonces buscar un cristo de carne y hueso y fabricar una cruz de guadua. El bobo Maciste fue vestido como Jesús y hubo más de cien Cirineos dispuestos a ayudarlo.

El domingo en la mañana todo el pueblo se volcó a la iglesia para esperar el gloria y el repique de las campanas mudas desde el domingo anterior. La plaza resulto pequeña para los que no pudieron entrar a la iglesia. Coincidencialmente con el repique de las campanas se escucho una gran explosión. Todo el mundo corrió despavorido sin saber hacia donde correr ni que había sucedido. Yo me agarre tan fuerte como pude de las rejas de la casa del doctor Castaño. Mi única preocupación era saber donde estaría Denisse. Mucho rato después, cuando regreso la calma supimos que la explosión fue causada por el barril de FORCHA de don Timoteo que exploto en ese preciso momento. Denisse me contó que no supo quien, como ni cuando la llevaron hasta la casa de Laurita donde le dieron unas gotas de valeriana para que se le pasara el susto.

Esa tarde en el teatro vimos a Gloria Marin ahogada en llanto apretujando entre sus brazos a su hijo prematuramente huérfano mientras unos labriegos llevaban a Jorge Negrete al cementerio.
“Bueno, aquí se termina todo” dijo ella en el zaguán. “Mañana me voy y ya no volveremos a vernos nunca jamás” El beso furtivo de despedida fue interrumpido por Laurita que la urgía a entrar en la casa. A las cuatro de la mañana, tiritando de frío, vi cuando llego el carro y se estaciono frente a la casa, cargaron el equipaje y unos seres fantasmales subieron a el. Uno de esos seres volteo hacia el lugar donde yo estaba y movió los brazos en señal de despedida. El vehiculo se puso en marcha y yo seguí el halo de aquellas luces hasta que doblo a la derecha, hacia la carretera, hacia nunca jamás.

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Alzheimer – El pollino.
http://www.google.com/search?hl=es&q=alzheimer

Aristodemus se levanta a las cuatro de la mañana como lo ha hecho desde que era un niño. Su padre Konstantin, un viejo lobo de mar domesticado sacaba de la cama a la familia a esa hora. Durante las siguientes dos horas caminaban, trotaban y corrían a lo largo y ancho del puerto de Kantharos. Durante su recorrido les hablaba de los barcos y sus características, de los navíos que había comandado, de las batallas que había librado de las que unas veces había salido victorioso y otras derrotado. De las aves y peces que merodean buscando su alimento en torno a las naves, de la flora y la fauna de la región, y, en general, de todo lo que venga a su mente.
También le daba gracias a Dios por haberle deparado una buena esposa y unos hijos y por mantenerlo vivo y saludable.

Aristodemus llego a La Guaira un domingo en la noche junto a otros 999 refugiados de la guerra. En su mayoría eran muchachos provenientes de los campos de concentración de Auschwitz y Treblinka.
Al finalizar la guerra, sin padres o familiares que los reclamaran, sin lugar a donde ir, la Organización de Naciones Unidas (ONU) los rescato, les asigno una identificación como refugiados de guerra y les pidió a sus miembros que les dieran asilo. Venezuela accedió al pedido de las Naciones Unidas y le otorgo el asilo a un millar de ellos.

El grupo de refugiados fue puesto en cuarentena para hacerles una evaluación medica en el Hospital José María Vargas de la Guaira. Cuando Aristdemus se presento ante la enfermera esta le ordeno que se quitara la ropa. Medio sorprendido este le pregunto a través de un interprete que si tenia que quitarse todo. Si, todo. Quédese en cueros, respondió ella. Indeciso el se quito lentamente la camisa. Todo, repitió ella y sin mas preámbulos se le acerco y comenzó a quitarle los pantalones y los interiores hasta que quedo como Dios lo trajo al mundo.
Mas rojo que un tomate el intento taparse los genitales, pero ella lo interrumpió diciendo algo así como “No te preocupes, que yo estoy acostumbrada a ver hombres desnudos” Entonces el dijo en un tono de voz casi imperceptible algo que el interprete tradujo como “¿Serias capaz de presentarte ante mi totalmente desnuda como estoy yo?” ¿“Y por que no”? Respondio ella.

(Que hombre tan bello. Es el mismo Apolo en persona, le comento Tibi a su compañera a la hora del almuerzo)

En la siguiente sesión ella tenía que pesarlo, medirlo y revisarlo detenidamente para ver si tenía cicatrices, malformaciones o cualquier anormalidad que pudiera ser el indicio de alguna enfermedad. Las dos enfermeras estaban de buen humor y decidieron divertirse a costillas del muchacho.
Lo revisaron por delante, por detrás, por los costados, por arriba, por abajo, le contaron y pellizcaron los lunares, le apretaron y mojaron con alcohol las picadas de zancudo, etc. Al muchacho no parecía molestarle en lo absoluto el comportamiento de las enfermeras.
“Subasepacogerle el peso, dijo Tibisay señalándole la bascula con una sonrisita maliciosa. Ernestina tomo un pedazo de papel, dibujo un muñeco y comenzó a anotar las medidas que Tibi le dictaba. Le midió la planta del pie, la rodilla, la pantorrilla y el peroné, los muslos, la cadera, la cintura y en el momento de medirle el contorno del pecho Tina la empujo hacia el dejándola como el jamón del sándwich. Como un acto reflejo el se abrazo de ella para no caer, pero no pudo evitar una erección. Guao, dijo Tibi entre sorprendida y maravillada. “No tiene nada que envidiarle al burro. Se parece al bate de Babe Ruth”

Desde ese día el nombre de Aristo fue cambiado por el de pollino. Cuando el escuchaba que lo llamaban por ese nombre se sonreía recordando ese instante maravilloso en que la tuvo entre sus brazos. Ella, por su parte, cuando escuchaba ese nombre se sentía un poco temerosa, pues la imagen de aquel inmenso bate acudía irremediablemente a su mente. ¿Qué harías tu con ese bate?, le pregunto un día Tina en tono malicioso. Lo que hacia el bambino. Sacarla de jonron, respondió Tibi. Otro día, hablando del mismo tema, Tibi le confeso a su amiga que no lograba evitar sentirse temerosa de lo bien dotado que estaba el pollino. No seas tan penepen, dijo Tina. Recuerda que con paciencia y salivita un elefante se lo enchungo a una hormiguita.

Con la complicidad de otro refugiado que le estaba echando los perros a Tina organizaron una salida dos para dos. Supuestamente ellas les iban a mostrar la ciudad y los iban a llevar a comer comida criolla. Siguiendo el plan previamente establecido, Tina y su muchacho se fueron a contemplar la belleza del atardecer guaireño. En ese momento el pollino le mostró un anillo y le explico que con dicha prenda se habían casado su bisabuela, su abuela y su progenitora y le pregunto si quería casarse con el. (El anillo era tan grande que tuvo que ponérselo en el pulgar). Tibi le respondió que se casaría con el cuando aprendiera a hablar correctamente en español.

Se casaron tres meses después. Durante los siguientes cuarenta años fueron felices, comieron perdices y le dieron a Venezuela cuatro nuevos ciudadanos.

Pero señor juez, la dicha nunca es larga, dice el viejo tango de Gardel. Primero fue ella, después los hijos, los familiares y relacionados, los vecinos y compañeros de trabajo, en fin, todo su entorno poco a poco comenzó a notar los cambios de conducta y comportamiento que se iban operando en el. De pronto no encontraba las llaves del carro, la pipa y la picadura, no podía entrar a la empresa por que no recordaba el código de acceso, los compañeros tuvieron que empezar a corregirle los trabajos mal hechos, comenzo a perder el control de los esfintreres, lo que era muy molesto para el personal, pues se orinaba y pupuseaba en cualquier parte y tuvieron que suspenderle la firma, pues con freuencia no se acordaba como firmar los cheques y otros documentos de la compañia. La gota que derramo el vaso ocurrio un dia que no logro completar un simple examen rutinario de evaluacion. El medico de la compañia lo remitio al psicologo y este al neurologo. Después de los exámenes de rigor la junta médica decidió incapacitarlo.

Su reloj biológico se descompuso y ahora pasaba las noches en vela sin lograr conciliar el sueño. Otras veces le podía caer el mundo encima y no se despertaba.
Un día agarro un cachorrito de una doberman recién parida y esta lo agarro por el brazo, pero no le clavo los dientes. La oportuna intervención de la familia logro que la perra lo soltara sin hacerle daño. La doberman coloco de nuevo el cachorrito en su nido y se sentó a gruñirle y a mirarlo con cara de pocos amigos.

Aristodemus se levanta a las cuatro de la mañana como lo ha hecho desde que era un niño. Como fiera enjaulada recorre la casa una y otra vez buscando algo que no sabe que es. Ella le da un sorbo de guayoyo en el que previamente ha colocado la medicina que lo tranquilizara por las siguientes seis horas. Se sientan en un banquito del jardín. El le cuenta historias en un lenguaje que ella no entiende. Ella le muestra como están de bellas y fragantes las rosas, las dalias y las clavellinas y le muestra como esta de florecido el mango, lo que es indicio de una buena cosecha. Cuando ella se viste, el saca toda la ropa del closet y la coloca cuidadosamente en la cama. Cuando cocina saca todos los platos, ollas y cubiertos y los coloca cuidadosamente en las mesas, las sillas o en el suelo. A las once es la hora del baño. Ya no se sonroja cuando ella le quita la ropa y lo deja en cueros como cuando vino al mundo.

2. Líneas de suministro
Su cerebro es alimentado por una de las redes de vasos sanguíneos más importantes del cuerpo.
Con cada latido del corazón, las arteriasllevan cerca de 20 a 25 por ciento de su sangre al cerebro, donde billones de células usan un 20 por ciento del oxígeno y combustible que lleva su sangre.
Cuando usted está pensando mucho y muy fuerte, es posible que su cerebro use hasta 50 por ciento del combustible y el oxígeno.
La red entera de vasos incluye venas y capilares junto con las arterias.

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http://www.alz.org/alzheimers_disease_10_signs_of_alzheimers.asp

 http://www.google.com/search?hl=es&q=alzheimer

(Los latinos y el alzheimer)

http://youtu.be/a_-dQGbGyS0

 

 La situación de mi hermana Alice se va haciendo cada vez peor.

 

Desde hace unos veinte años  cuando a regañadientes aceptamos la penosa realidad de que había contraído el ALZHEIMER (1) los cambios en su comportamiento habían sido tan sutiles que solamente los muy cercanos a ella o los que pasábamos un tiempo sin verla lo notábamos. Cumplía más o menos de forma aceptable con algunas actividades diarias como   bañarse,  cambiarse  de ropa, comer, dormir y ayudar en algunas tareas del hogar como barrer, lavar los platos, lavar la ropa, etc. Pero comenzó a fallar en otras como hacer manualidades, llevar las cuentas de las compras y ventas, recordar los teléfonos de familiares y amigos y perdió el cetro del club de abuelos donde por mucho tiempo había sido la campeona indiscutible  en los concursos de baile, canto, natación,  manualidades, etc.

 

La campanada de alerta la dio el vigilante del estacionamiento del supermercado un día  que la vio pasar varias veces frente a la puerta de salida y no salio. Intrigado le pregunto si le sucedía algo y ella le respondió que no encontraba la salida. El vigilante, (Que sabia quien era ella), de manera muy astuta le pidió que se estacionara y esperara un ratico a que abrieran la puerta. También le sugirió que se fuera a la cafetería para que estuviera mas cómoda. Mientras ella se comía el helado que una de las empleadas muy gentilmente le sirvió, el llamo a su casa y alerto a la familia para que la fueran a buscar.   

 

(1)          La característica principal del Alzheimer es la perdida parcial de la memoria. Por lo general el paciente recuerda nítidamente situaciones que le ocurrieron en su niñez o juventud, pero es incapaz de recordar los hechos mas recientes. Es una enfermedad silenciosa que no presenta ningún síntoma. Son sus más cercanos familiares y allegados los que comienzan a notar los cambios en el comportamiento del enfermo, situación que con frecuencia es motivo de burla al confundirla con la locura.

 

 

Tres libras, tres partes.  

El cerebro es el órgano más poderoso del cuerpo, pero solo pesa alrededor de tres libras. Su textura parece jalea dura.

Tiene tres partes principales:

EL encefalo llena la mayoría de su cráneo. Es el centro de coordinación de actividades sensoriales e intelectuales como la memoria y la resolución de problemas. También controla  el movimiento del cuerpo.

El cerebelo es la parte posterior del cerebro, bajo el encéfalo. Controla la coordinación y el balance.

 El tronco cerebral está debajo de su encéfalo y en frente de su cerebelo. Conecta el cerebro a la columna vertebral y controla funciones automáticas como la respiración, la digestión, la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

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La pedagogía de la liberación.

Adela llego como siempre muy temprano a su clase. Fiel al entrenamiento que había recibido en la escuela normal de Guatasipon, era la primera en llegar y la ultima en salir. Adelaida sabia que la clase de hoy era difícil. Por eso llego un poquito más temprano a fin de tener tiempo de revisar todos los detalles. Los tomacorrientes, la computadora, las transparencias, el material de apoyo, etc.

La teacher  no dudaba de sus conocimientos. Se había graduado con honores en una de las mas prestigiosas universidades del país y cada año, religiosamente, se iba a pasar sus vacaciones en un país de habla inglesa donde en realidad lo que hacia era sumergirse en un curso avanzado de ingles.

Pero su vasta experiencia le había enseñado que hay algunos contenidos que son particularmente difíciles de aprender y que aun muchos de sus colegas con frecuencia le pedían alguna explicación sobre temas que ellos no lograban dominar.

Terminado el himno nacional se dirigió a su aula rodeada de sus alumnos. Ella les había recomendado que investigaran en internet a fin de que tuvieran aunque fuera una vaga idea del tema que iban a estudiar esa mañana.

Pasó la asistencia y se dio cuenta de que faltaba el grupo de estudiantes que siempre llegaba tarde o no asistía. Este grupo, por lo demás, siempre se las arreglaba para causar algún problema. (Ojala que no vengan, se dijo para sus adentros). 

Hizo la presentación del tema, logro la motivación del grupo y comenzó a explicar en que situaciones se usa el Present Perfect Tense.

No habían transcurrido diez minutos cuando hizo acto de presencia Cristina. Cris era una de esas personas que no tienen la menor idea de lo que son  el respeto y la educación. Como era su costumbre comenzó a caminar por entre los pupitres saludando bulliciosamente a sus compañeros dando un besito aquí, un pellizquito allá,  una palmadita mas allá, contando un chiste malo aculla, mostrando los últimos chistes recibidos en su celular y todo lo  demás que se le pudiera ocurrir.

Inútiles resultaron los esfuerzos de la profesora para que Cristina se quedara callada y se sentara en su puesto a atender la clase.

De acuerdo a la curva de Gauss, el grupo se divide en tres subgrupos. Un 25% (doce alumnos) que están interesados en la clase. Otro 25% (trece alumnos) a quienes no les interesa la clase y un 50% (25 alumnos) a quienes solo les interesa pasar la materia aunque sea en reparación o en arrastre.

Entre los estudiantes se formo la sampablera, unos a favor de la profesora, otros a favor de Cristina y otros que sencillamente se mantuvieron callados o abandonaron el aula.

Cuando finalmente se logro restablecer el orden ya se había consumido el tiempo de la clase.

Quisiera finalizar este relato formulando una pregunta.

 Si usted fuera el docente ¿Qué haría?

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Febrero  2012   El Niágara en bicicleta.

http://youtu.be/5wMUIta7QN4

  La mayoría de nosotros hemos escuchado en algún momento de nuestras vidas el verbo RULETEAR sin darle mayor o ninguna importancia. Les aseguro que después de vivirlo en carne propia he llegado a darle la razón a aquella dama que un domingo en la tarde, haciendo uso de un poder que no tenia, cerro un centro hospitalario y mando preso a todo el personal después de que su padre, victima de un infarto, falleció a las puertas del mencionado hospital sin recibir asistencia.

 Tratando de imitar a García Márquez en su obra “CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA”, les voy a contar mi viaje por el Niágara en bicicleta. Tratándose de una crónica, es natural que el relato este lleno de detalles contados en primera persona que espero sepan disculpar.

 El puntal.-  Adquirida en el seno familiar, el puntal es una costumbre que consiste en echarle algo al estomago a eso de las tres o cuatro de la tarde. Dependiendo de nuestras posibilidades económicas y sociales, el puntal puede tomar múltiples variables. En el seno familiar puede ser una taza de chocolate aderezada con pan, mantequilla y queso o cualquier otra galguería, o simplemente un posillito de café negro. Pero si el puntal es para cumplimentar a alguien que nos visita, entonces puede ser un vaso de jugo rodeado de galletas o pan hecho en casa. En otras ocasiones el puntal se utiliza para planear eventos sociales como bautizos, primeras comuniones, matrimonios, etc. En estos casos es común utilizar los servicios de alguna casa o club especializada en estos servicios. Cerca de las iglesias generalmente hay salones donde se reúnen los feligreses después de la misa a disfrutar de un puntalito que generalmente consiste en mazato o avena con pastelitos o empanadas.    

Un buen ejemplo del puntal nos lo dan Garzón y Collazo en una de sus innumerables canciones.

…y me preguntó el caporal, ¿Ustestadesayunao? Pues palaverda le digo, apenas apuntalao. Me comí tres longanizas con dos plátanos asaos, un platoecarne con papas y tres tazas de cacao…

 El domingo 24 de Enero, a eso de las cuatro de la tarde me prepare un puntalito consistente en un vaso de jugo de mango con un cachito de pan. Poco después el estomago comenzó a inflarse como tambor de guerra y un dolorcito casi imperceptible se instalo un el lado derecho de mi barriguita. Para las siete el estomago estaba tan inflado que me dificultaba la respiración y el dolorcito se había convertido en un doberman empeñado en desguazar mis entrañas.

 En la urbanización donde vivo funciona un centro asistencial regentado por cubanos. Allí me prestaron los primeros auxilios. Me tomaron la tensión, me aplicaron un electro, una inyección en la nalga, otra en la vena y una tercera en una vía que me colocaron en el brazo. Eso me proporciono un poco de alivio y me fui para mi casa con una cita para el martes siguiente. Pero el lunes en la tarde se presento nuevamente el cuadro anterior. Esta vez ni el electro ni las inyecciones me produjeron ningún alivio. En su interrogatorio el médico me pregunto que había comido en el día. Cuando le dije que nada, hizo la más sesuda de las elucubraciones. “El problema es que usted tiene el estomago vacio. Los ácidos del estomago están atacando las paredes del estomago y eso es lo que le produce el dolor en el estomago. Por lo tanto, mi amigo, lo que usted necesita es irse a su casa y echarse una buena papa y vera como el dolor de estomago  va a desparecer”

 La Isabelica.  Un rápido consejo familiar decidió que nos fuéramos a la Isabelica.  Allí unos médicos habían armado un hospital de campaña en uno de los pasillos exteriores de la clínica. El que nos atendió nos dijo de la manera mas cortes posible: “Miren la situación que tenemos. No tengo ni siquiera una silla de ruedas para ofrecerle. Mi sugerencia es que busquen auxilio en otro centro asistencial. ¿Cuál me sugiere? Le pregunto mi hija Beatriz y el hombre moviendo la cabeza negativamente le respondió:”No me atrevo a sugerirle ninguno. Ha venido mucha gente como ustedes. Parece que Valencia esta colapsada”

 

Elohim.  Dada la circunstancia de que la clínica Elohim esta en la zona a tiro de pedrada, decidimos comenzar por allí. La persona que nos atendió nos explico que el medico de guardia estaba atendiendo una emergencia, (1) pero que tan pronto se desocupara vendría a atendernos. ¿Cómo cuanto tiempo será eso? Inquirió mi hija y el hombre le respondió: “Eso si es verdad que no lo se”

 Dice el dicho popular que mas vale pájaro en mano que cien volando, de manera que decidimos aceptar la ayuda que nos ofrecían. Me colocaron en una camilla donde dos enfermeras se apoderaron de mí. Mientras una instruía una historia la otra me tomo la tensión, me aplico un electro, me tomo muestra de sangre y me coloco una vía en el brazo. Cuando el medico llego consulto las notas de la enfermera, profundizo el interrogatorio y comenzó a palparme el estomago preguntándome donde dolía mas. Me explico que era necesario esperar el resultado del análisis de sangre y ordeno las consabidas inyecciones; una en la nalga, una en la vena y conectaron cuatro  frascos a la vía del brazo. Poco a poco el dolor fue desapareciendo mientras mi hija me daba sorbos de agua con azúcar de una botella para aliviar la resequedad de la boca. Cuando la enfermera se percato de la situación nos miro con ojos de tigra recién parida y nos dijo que no continuáramos haciendo eso; que lo más que se me permitía era enjuagarme la boca y mojarme los labios con un trapo mojado, pero que no podía tragarme el agua.

 Un rato más tarde regreso el medico con dos noticias: una buena y una mala. “La mala primero, doctor”, le dije. “La mala es que aparentemente estamos frente a una pancreatitis  aguda y necesitamos hacer otros exámenes para estar seguros. “¿Y la buena?” “La buena es que nos quedo libre una cama en la unidad de cuidados intensivos y lo vamos a trasladar allá. No es ninguna maravilla, pero es algo mejor que estar aquí. Punto seguido, sin darme tiempo a decir ni pio, me colocaron una sonda en la nariz que agravo mi situación, pues me producía la sensación de tragar y cuando lo hacia, me producía nauseas. Por otro lado, una de las enfermeras trato de colocarme una pastilla debajo de la lengua. Como yo tenia   la boca demasiado reseca, la pastilla se quedo allí sin disolverse hasta que en uno de los enjuagues la bote.

 (1)   Más tarde nos enteramos de que la emergencia era un niño de doce años que después de haber sido ruleteado por diferentes centros asistenciales llego al quirófano de Elohim con la peritonitis explotada. Ojala que se haya encontrado con Panchito Mandefua y los angelitos negros de Andrés Eloy y anden felices comiendo mango por las barriadas del cielo, persiguiendo mariposas en sus jardines,  pescando estrellitas en sus riachuelos y jugándole pilatunas al viejito cuando duerme la siesta.

 El camillero loco.  El camillero loco es uno de esos tipos que se gozan su trabajo. Sucede cuando se da la feliz coincidencia de que las diferentes partes de un todo engranan a la perfección. El espermatozoide en el ovulo maduro, la semilla fértil en la tierra abonada, el golpe de viento en la vela desplegada. Cuando una actividad le es encomendada al ejecutante perfecto. Aparicio en el short, Dudamel en el podio, tío Simón en la tonada.

  Las enfermeras me ayudaron a instalarme en la silla de ruedas y el camillero loco me dijo: “Vámonos” Desde el primer momento yo había hecho un esfuerzo por no bajar la guardia, por mantener mi ecuanimidad y mi entereza, así que le respondí: “Vamos”. Punto seguido le pregunte: “¿A donde vamos?”                                          “A buscarnos un par de jevas bien buenas para que armemos una buena rumba. Como en una competencia consigo mismo el camillero me llevo por los mil pasillos de la clínica siempre gritando y alertando a la gente que se le atravesaba, saliendo de una puerta para entrar en otra, subiendo en un  ascensor para bajar en otro, esperando que una puerta se abriera para inmediatamente cerrarla detrás de nosotros.

 A Beatriz no le permitieron ir con nosotros, de manera que tuvo que quedarse con su carga de toallas, cobijas, bolsos, carteras, en un sofá en la recepción. Después de un viaje por los mil vericuetos de la clínica llegamos a  la  unidad de RX.

 Unidad de Radiología.   Al llegar solo alcanzo a visualizar una silueta que me da la bienvenida. Me ordena quitarme la ropa, cosa que se me dificulta pues tengo cinco botellas conectadas a la vía de la mano derecha, la sonda en la nariz, los chupones en el pecho para controlar la tensión y otro tensiómetro en el brazo izquierdo. Una enfermera que nos acompañaba  me ayuda a despojarme de la ropa y al ponerme de pie me doy cuenta del estado tan lamentable en que me encuentro. Creo que Jesús, después de los azotes, no se veía tan indefenso como estaba yo. Temblando de frio y aterrorizado ante la sola idea de tener que pegar pecho y espalda ae la maquina de rayos X. El camillero, muy previsivo, seguramente acostumbrado a estas lides,  se quedo a mi lado. La silueta se puso de pie, ejecuto algunos movimientos y finalmente hablo: “Cuando yo le avise, pega el pecho a la maqntuina, respira profundo y retiene el aire, ¿O K?”.  “OK”, le respondí. “Ahora dese la vuelta para hacerlo de espalda, ¿OK?” “OK” Terminada la sesión de fotos la enfermera  me cubrió con una bata de paciente, me coloco un gorrito de condenado a muerte, me cubrió con una cobija y nos fuimos para la unidad ecografía. 

 Ecografia.  El viaje a ecografía resulta un poquito menos traumático, pues esta vez estoy cubierto  con una cobija y el examen me lo hacen sentado en la silla. La silueta que maneja el ecógrafo me va mostrando en la pantalla los diferentes órganos que alberga mi barriguita. “Mira este páncreas como esta de inflamado, pero mira esta vesícula, Horacio.  Mira como esta llena de arenilla. Esto hay que extirparlo ya, inmediatamente”. Yo no veo nada. Yo solo veo algo así como dos botellas grandes de refresco. Ante la insistencia  y el parloteo de la silueta parlante yo solo atino a decir: “Bueno, ustedes son los que saben lo que tienen que hacer” El camillero loco comienza a deshacer el viaje y llegamos a la Unidad de Cuidados Intensivos.

 UCI.  Similar a los salones descritos por George Orwell en su novela “1984” la unidad de cuidados intensivos es un inmenso salón pintado de amarillo, profusamente iluminado. Ni un almanaque ni un reloj que pueda darnos idea del día o la hora en que estamos. Solamente el cambio de guardia del personal – siempre una doctora, dos muchachos y dos muchachas – me da la idea de que pueden ser las diez de la noche, las dos de la mañana,  las dos de la tarde, el veintisiete de brumario o el día del coño de la madre.  Las omnipresentes pantallas de vigilancia del big brother repiten hasta el cansancio los mismos noticieros: “Hoy fue detenida una pareja que  pretendió apropiarse de una tajada de pan que un ciudadano había dejado en su bandeja. El ministerio de las industrias básicas del estado informa que fue logrado un superávit en la producción de palillos de dientes. Esta mañana fue detenida y enviada al lugar donde no existen sombras la ciudadana Dolores Fuertes de Barriga cuando pretendió ir al baño por tercera vez en el turno de la mañana.  El ministerio de las finanzas del  estado informa que nuestras reservas internacionales han alcanzado la cantidad de  cien mil millones  de  maravedíes.

Estas informaciones, tan importantes para el régimen, parecen no tener ninguna importancia para la ciudadanía. Algo parecido sucede en la uci. Allí hay un montón de monitores que incesantemente emiten un montón de información que aparentemente nadie lee. La calma del salón, si es que se le puede aplicar ese adjetivo,  esta constantemente interrumpida por una serie de ruidos semejante a un concierto de gallos a la medianoche. “Kikiriki, grita el gallito de la vecina. Kikiriki, responde el nuestro desde nuestro patio. Kikiriki, desafía otro mas allá. Kikiriki, acepta el reto otro desde aculla. Y de pronto todo el ambiente se llena de kikirikis que termina de la misma manera que comenzó para repetirse un rato mas tarde. http://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela)

 En la uci me recibe un grupo de enfermeros - dos hembras y dos varones – que colocan mis pertenencias en una bolsa que es colocada en un estante metálico y proceden a darme un baño de gato. Con unos pañitos húmedos me limpian desde la cara, cuello, espalda, pecho, nalgas, genitales, brazos y piernas. Una de las enfermeras, más linda que un amor en primavera y que bien pudiera ser mi tataranieta se arrodilla a mis pies para colocarme unas bolsas plásticas. Unos pechitos blanquitos, pequeñitos y erectos me guiñan un ojo desde el fondo de su bata que los deja al descubierto.  Me colocan un pañal, me acomodan en la cama y me cubren con tres cobijas. Como aun así yo seguía temblando de frio  me colocaron una manguera de aire caliente en los pies. Entonces la enfermera trata de cepillarme la boca, pero el toque del cepillo me produce nauseas. Le pido que me de el cepillo para hacerlo yo y me responde que ese es su trabajo y que tiene que hacerlo ella. Se nos tranca el serrucho hasta que uno de los enfermeros le dice que me de el cepillo. Lo hace a regañadientes, yo me cepillo lo mejor que puedo y vuelvo a acostarme. Terminada la operación la muchacha me da un apretoncito en el hombro, me obsequia  una sonrisa y me dice que la llame  en caso de que necesite alguna  cosa.  “¿Y comoñamete?”  Le pregunto. “Hilda” Un angelito desnudo montado en una flecha me llevo en volandas  hasta una época de mi vida donde cometí un pecado que será mejor no confesar por ahora. El angelito me mira con ojos de reproche mientras Jose Jose canta “Cuarenta y veinte” desde un radiecito del tamaño de una cajetilla de cigarrillos.

 El personal.  No he logrado deducir quienes forman y como funciona el personal de la uci. Durante la mañana hay una doctora y cuatro enfermeras –dos hembras y dos varones. En la tarde se repite este formato.   Deduzco que es la mañana, porque llegado un momento hablan acerca de lo que van a comprar para el almuerzo. Deduzco que el otro grupo es de la tarde por la hora de la visita que es a las cuatro P.M.

 La doctora de la mañana es una muchacha blanquita, muy joven, tal vez menor de treinta. No usa uniforme. Esta enfundada en un sweater multicolor de esos que venden los guajiros. Consume su horario sentada frente a una laptop colocada sobre un cachivache que hace las veces de escritorio. Nunca la vi acercarse a ninguno de los pacientes. Solo habla de dos temas: su disgusto con su trabajo  y su almuerzo.

 Dice que no le gusta su trabajo en Elohim pero no lo puede dejar por que el sinvergüenza, caradura, vago, perezoso, bueno para nada, vividor,   de su marido no gana lo suficiente para sufragar los gastos del hogar.  Cuando se casaron, sus padres, los de ella, les regalaron las cuotas iniciales de la casa y el carro como regalo de bodas. Hasta el presente ha sido la familia de ella quien ha corrido con esas obligaciones, excepto muy contadas oportunidades en que el lo ha hecho.

 Cuando habla de su almuerzo se tarda una hora en decidir que va a comer y encarga muchísimo mas de lo que su estomago puede soportar. Cuando tiene la bandeja frente a si engulle la comida sin miramiento alguno por las normas de cortesía y comportamiento. Nuestras miradas se han encontrado algunas veces y me he preguntado si alguna vez me ofrecerá un pedacito de pan o un sorbito de jugo.

 La doctora de la tarde es una morena aproximadamente de cuatro décadas. Al igual que la de la mañana no usa uniforme ni se acerca a los pacientes. Esta enfundada en un sweater negro y también consume su tiempo frente a la laptop. Parece que estudia mucho, pues consulta muchos papeles y escribe incesantemente. Su conflicto es con el reloj, pues su guardia en el oncológico termina a las dos PM y a esa misma hora comienza su guardia en Elohim. Ella se muere de vergüenza por robarle media hora a cada uno de sus empleadores, pero se consuela porque ellos reconocen que el esfuerzo que esta haciendo beneficia a los enfermos de cáncer que ella trata. Tiene otro conflicto con la junta evaluadora que le califico con un piche 16 un proyecto en el que ella esperaba como mínimo una mención de honor. Pese a este tropezón ella continúa su trabajo con la misma mística de siempre, pues su anhelo es poder ayudar al mayor número de pacientes posible.

 Los enfermeros y enfermeras son muy jóvenes. Yo diría que ninguno llega a los treinta. Siempre están en parejas de dos hembras  y dos varones, pero a la hora del cambio de guardia parece que fueran como veinte. Hablan incesantemente un gamelote sin sentido. Siendo tan jóvenes parece apenas natural que su principal tema de conversación sea el sexo. Hablan de sus conquistas, de sus diversiones, de sus anhelos y esperanzas, de sus noches de farra, de sus preferencias musicales, de sus intereses en la web, de sus chimberrys, etc, etc. Parece que ninguno estudia, o al menos, yo no lo he escuchado.

 La visita (1).  Ya viene su familia a visitarlo, dice uno de los enfermeros y dedican un ratico a acicalarme. Me peinan, me acomodan las cobijas, revisan que las vías estén en orden, me permiten enjuagarme la boca y dejan pasar a mi esposa. Ni a ella ni a mi se nos ocurre decir nada. Toma mis manos entre las de ella y me dice que afuera hay mucha gente pero que solo van a pasar tres personas. Viene Rosario, una vecina que recientemente perdió a su esposo. Me pone la mano en la frente y me pide que confíe en Jehová, que el me sacara con bien de este trance. “Si Luis, así como saco a Miguel”, me digo para mi coleto mientras le digo que claro que si. Pasa mi nieta y me dice que esa noche se va a quedar mi hija Isabel para darle chance a Beatriz de descansar. Le pregunto que día es y me responde que son las cuatro de la tarde del martes 26. ¡Pobre familia mía, como se les enredo la vida! 

 

La noche en la uci.   Con la caída de la noche la actividad monótona de la uci cobra nuevos bríos. Un poco después de la visita traen a una paciente que pone en apuros a los enfermeros. Escucho que la nombran Carmen, pero en vez de diez y seis años, tiene sesenta y nueve. ¡Vaya que grosería de numerito! No bien han terminado de acomodarla en la cama cuando ella se baja y se quita las vías por que se quiere ir para su casa. Tienen que forcejear con ella para aquietarla y volverla a acostar.  Un rato después se repite la escena con el agravante de que esta vez la señora se orina en el piso. Viene de urgencia una empleada de limpieza. Todo vuelve a la normalidad solamente para que la escena se repita nuevamente un rato mas tarde. Esta vez la señora deja un reguero de heces mientras se dirige a la puerta alegando que se va para su casa. Me imagino que le aplican un sedante, pues finalmente la señora se aquieta e inicia un concierto de ronquidos que rompe el silencio de la noche.

 “¿Yo también ronco así?” le pregunto a una de las enfermeras y esta, tal vez por gentileza, me dice que no,  que ojala todos los pacientes fueran como yo.

 Debo haber caído en un sueño muy profundo y largo, pues cuando desperté me di cuenta de que la parte derecha del salón estaba llena de pacientes. Un movimiento de las cortinas había convertido el salón en algo así como un panal de abejas. “¿Sera, por casualidad, la señora Carmen la reina de esta colmena?” Mi cama continúa ocupando el lugar privilegiado que tuvo desde el principio. Desde mi posición puedo visualizar la mitad del salón, incluyendo la puerta de entrada.

 Tomografia El camillero loco me lleva a hacerme una tomografía. Igual que cuando fuimos a rayos x, esta vez no hay cobija que me proteja del frio. Cubierto con el pañal que ya debe oler a mono (me lo pusieron la madrugada del martes) la bata y el gorro de paciente, el camillero me ayuda a acostarme en una camilla de veinte centímetros de ancho y se va.

El tomógrafo semeja un animal prehistórico de esos que nos presenta Steven Spielberg en sus películas o una lavadora super gigante con una boquita super diminuta. ¿Te imaginas a un elefante con boca de ratón?

Me imagino que para instalarla allí tuvieron que derribar la puerta y una buena parte de pared. O tal vez introdujeron las piezas y la ensamblaron in situ.

En el lugar no hay nadie y yo comienzo a impacientarme. Seguramente estoy en el primer piso, pues hay mucho movimiento de gente y yo estoy allí a la vista de todo el que pase. A la distancia creo adivinar las luces del amanecer. Me siento en la camilla y comienzo a llamar a los transeúntes. Al fin una señora se me acerca y le pido que por favor le avise a alguien, - enfermero, medico, vigilante -, que yo estoy allí. Se presenta un muchacho muy joven, vestido de negro, me dice que me acueste  y me pregunta si me voy a hacer algún examen. “No, yo vine aquí de vacaciones” le contesto con cierto dejo de ironía. El muchacho se porta educadamente y me explica que el no sabe por que estoy allí y necesita información para ver si puede ayudarme. Le digo mi nombre y le explico que estoy en la uci y que me trasladaron para hacerme una tomografía con y sin contraste. El muchacho se va, el tiempo sigue corriendo, mi impaciencia regresa, me siento nuevamente en la camilla y vuelvo a pedir auxilio. Se presenta una muchacha con uniforme de la clínica y, al igual que el muchacho vestido de negro, me pregunta por que estoy allí. Le vuelvo a explicar lo de la uci, la muchacha me repite que debo permanecer acostado y se va a buscar información. Viene entonces una enfermera de uci, me repite que debo permanecer acostado y me pregunta que donde esta la orden para la tomografía. “Y que voy a saber yo de esa orden” le respondo tratando de no perder la compostura. “Se supone que son ustedes los que saben lo que tienen que hacer”  “Espéreme un momentico señor Horacio. Ya le voy a solucionar el problema” “no se demore mucho porque yo soy capaz de irme para mi casa así pelado como estoy”

Regreso el muchacho vestido de negro, me repitió por millonésima vez que debía permanecer acostado, me introdujo en la maquina hasta el cuello, me dijo que me iba a practicar una tomografía con y sin contraste, que cuando el me avisara respirara profundo y mantuviera el aire. Tomada la primera imagen me saco de la maquina, me ayudo a ponerme del lado izquierdo, me volvió a introducir en la maquina, respire profundo y mantenga el aire, lo repetimos esta vez del lado derecho, luego de espalda y oh sorpresa, cuando me saco de la maquina y dijo que ya estaba listo, allí estaban dos de los enfermeros y el camillero y me llevaron de nuevo a radiología. Allí se repitió la escena del día anterior. “Pero si esto me lo hicieron ayer” intento protestar y uno de los enfermeros me dice que lo ordenaron nuevamente. Regresamos a la uci y gracias a la conversación entre los enfermeros y el camillero pude enterarme de que  la placa de rayos x no había aparecido y que en la  unidad de tomografía siempre sucedía lo mismo.

La visita (2).  La visita de hoy tiene nuevos elementos. Como hay más pacientes, lógicamente hay más visitantes. Los enfermeros van guiando a los visitantes hacia sus respectivos familiares. Al esposo de la señora Carmen lo traen en silla de ruedas. Cubierto por la cobija y el gorro solo se le ve una parte de la cara. Que Dios me perdone por ser tan mal pensado, pero es que en realidad se asemeja mas a un grillo que a un ser humano. La señora no lo deja hablar. Los dos minutos de la visita son dos minutos de reproches, reclamos, advertencias y peticiones.

Mi hija Beatriz es la que maneja la mayor parte de la información. Me  informa que son las cuatro de la tarde del miércoles 27, que Carlitos se quedo abajo porque tiene gripe, que la nena se quedo de ama de casa, que la doctora Selmira Salas Velásquez es quien me va a operar pero aun no han decidido hora y fecha. “¿Hay problemas con el HCM?” le pregunto. “No. El problema es que el quirófano es muy pequeño y solo pueden operar una persona a la vez” ”Están  haciendo su agosto. Ojala que Chávez no los descubra” “Si eres criticón, papa. “Estos perros no me van a soltar hasta que no consuman mi HCM” “ Al menos ya sabemos que te van a operar y yo busque información acerca de esa doctora y es muy reconocida”.

 (1).  “Bueno, ojala y que salgamos con bien de esto” “Ya esto es un alivio” le dije a mi otro yo sin saber que aun me faltaban algunas sesiones de tortura.

 (1) Mi hija se abstuvo de informarme que estaban tratando de estabilizar mi tensión para poder operarme.

Sanguijuelas. La uci es como un refugio para los médicos. Es como una sala de estar. Allí llegan a altas horas de la noche y se reúnen a conversar en su lenguaje enrevesado ininteligible para no iniciados. Esporádicamente se acercan a algún paciente y tan misteriosamente como llegaron, así mismo se van. Por los chismes de los enfermeros  me entero de que cada uno le carga el valor de una visita (Un mil quinientos) a la cuenta de algún paciente. Esos médicos son unas sanguijuelas, afirma uno de los enfermeros cerrando la conversación.

 Truchiman. (1). Santander es un truchimán, le decía Bolívar a su asistente José Palacios.

Lo vi desde que entro. De punto en blanco incluida la corbata. Sin saludar ni hablar con nadie se acerco a mi cama, tomo la carpeta con mi historia y llamo a una de las enfermeras. “Si mi doctor”, dijo la muchacha intentando una sonrisa. “Vamos a instalarle una vía (Y dijo algo que yo no entendíwinking. “Enseguida mi doctor” repitió la muchacha, se dio media vuelta, fue a un estante y regreso con su caja de herramientas. “Esto te va a doler un poquitín, Horacio” me dijo con una mirada compasiva. Sentí la puñalada en la clavícula, el ardor del merthiolate, los apretones para colocarme el adhesivo y “Listo mi doctor” Siguiendo la orden de truchimán trajo una botella de algo y la agrego a las cinco que ya tenia.

Entonces truchimán me quito las cobijas y reviso mis genitales. “Vamos a colocarle una sonda” ordeno. Temblé de terror de solo pensar que me iban a introducir una sonda por el orificio del pene. “Si mi doctor” repitió la muchacha como un zombi, regreso al estante, regreso a la cama y me dijo con la misma mirada compasiva de antes. “Te voy a rasurar” Horacio. ¡Que vergüenza! Aquella niña tan jovencita y tan linda manipulando mis genitales y mi pene ni se dio por enterado. Terminada la operación la enfermera  amarro la bolsa a una de las patas de la cama, me reacomodo las cobijas y truchimán se fue como había llegado sin despedirse ni dar las gracias.

Al revisar la cuenta me entere de que truchimán  le había cargado diez mil bolívares por aquella operación donde lo único que hizo fue dar las ordenes. Tiene razón el enfermero. Son unas sanguijuelas.

 (1)Aunque no se su nombre, conozco a truchimán por que una vez mi cardiólogo me llamo y me pregunto si quería servirle como conejillo de indias en un experimento. Acepte la invitación y me presente al consultorio a la hora del día indicado. Truchimán, de punto en blanco incluida la corbata y portando un  maletín blanco que resulto ser una laptop se presento y sin saludar al medico ni hacer caso de la presentación que este hiciera de mi le pregunto: “¿Que quieres ver?” “El corazón, desde luego”, respondió el medico. Truchimán, sin decir palabra me abrió la camisa y comenzó a pasar el mouse por mi pecho. Mi corazón apareció en la pantalla dando más saltos que sapo perseguido por culebra. Truchimán continuo la descripción de lo que aparecía en la pantalla: “Mira la parte trasera del corazón, aquí esta la vena cava, esta es la aorta” y los dos médicos se trenzaron en un dialogo del que yo no entendía ni miércoles por la tarde. “Lo mas grandioso” dijo truchimán finalmente, “Es que la maquina te da una copia de todo lo que tu has visto” Acto seguido oprimió un botón y la laptop comenzó a vomitar hojas de papel. El doctor Chirinos me dio las gracias y yo, que también tengo mis malas pulgas, castigue a truchimán en el rostro  con el látigo del desprecio y salí  sin darle las gracias ni despedirme de el.

 Guerra Méndez. Después de la operación de la uretra logre ligar un sueñito del que fui despertado con el anuncio de que iba a ser trasladado a la Guerra Méndez. Cuando ya estaba acomodado en la silla de ruedas y el camillero listo para el traslado surgió una discusión entre un enfermero que  se erigió en jefe y la enfermera de la Guerra Méndez. La enfermera se negaba a recibirme sin el protocolo y el enfermero alegaba que el no tenia autorización para extenderlo. (No tengo ni puta idea de que es el bendito protocolo) La enfermera intento usar el celular y el enfermero le dijo que allí no podía usarlo y que por favor se saliera para afuera. 

“No, padentroesquemevoyasalir,piazuependejo” y se salió del salón. Mientras tanto los demás nos quedamos como novia de pueblo vestidos y alborotados.

Al cabo de un rato que a mi me pareció interminable vino una empleada de la clínica con el protocolo, lo firmaron todos y emprendimos el viaje, el peor de todos los que he hecho en mi larga vida.

Aunque yo pierdo la noción del tiempo después de la visita de la tarde me doy cuenta de que el traslado ocurre de noche por el reflejo de las luces de los carros.

La ambulancia de la Guerra Méndez tiene una camilla como de veinte centímetros de ancho a veinte centímetros del piso. Allí me amarraron como un cochino para ser asado. Cada salto de la ambulancia es un coñazo en mi espalda. Le grite a la enfermera que yo no soportaba aquello y me respondió que aguantara un poquito mas, que ya íbamos a llegar. La ambulancia quedo atrapada en una tranca de transito y lo que pudiera haber sido un viaje de cinco minutos nos tomo mas de una hora. Finalmente llegamos y surgió otra discusión, esta vez entre el  conductor de la ambulancia y. un vigilante de la clínica que se negaba a dejarlo estacionar donde lo había hecho. Mientras los hombres discutían, la enfermera muy hábilmente me saco de la ambulancia, me coloco en una silla de ruedas y emprendimos el vuelo hacia el séptimo cielo. Allí me recibió una de las once mil vírgenes – no se me ocurrió preguntarle su nombre – me dijo “Bienvenido, Horacio”, tomo mis manos entre las de ella, ¡Que sensación tan agradable sentir el calor de sus manos sobre las mías! Vino otra, un poquito mayor y menos agraciada que la anterior, me dio la bienvenida y me pregunto cual era mi problema. Comencé a contarle por millonésima vez lo del jugo de mango cuando se presento San Expedito. Igual que las dos vírgenes me dio la bienvenida y me lanzo un interrogatorio tal vez destinado a verificar si mi mente mantenía su cordura. “Horacio: ¿Tu recuerdas tu fecha de nacimiento? “Veintiuno nueve treinta y tres” “¿Recuerdas tu lugar de nacimiento?” “Fresno, Tolima, Colombia” “¿Dónde vives actualmente?” “En Ciudad Alianza” “¿Dónde es eso?” “En Guacara, estado Carabobo”“Tu debes tener una catarrajaria de nietos, ¿Verdad?” “No hombre, solo tengo cuatro” “Solo cuatro, y ¿Qué paso ahí?, por que tu tienes pinta de ser un gallo jugado en mas de mil plazas” “Bueno, no se, lo que pasa es que mis hijos no…no…no le echaron bola” Todos rieron celebrando mi chacota. Entonces el santo hablo: “Bueno Horacio. Lo que queremos es que te pases para esta camilla”. No me ayudaron pero yo lo hice. “Ahora coloca el brazo derecho de manera que el ombligo te quede sobre la palma de la mano. Ahora el brazo izquierdo de manera que la frente te quede sobre la palma de la mano”

Ese fue el último acto consciente de mi vida. Dicen que Jesús resucito al tercer día, pero yo tengo mis dudas. Si tomamos en cuenta que el murió como a las cinco de la tarde del viernes, mas el tiempo que transcurrió mientras lo bajaron de la cruz, lo trasladaron hasta el sitio donde estaba la tumba, lo bañaron,  lo embalsamaron, cuando finalmente lo colocaron en la mesa mortuoria probablemente era la medianoche. Cuando las tres Marías fueron a visitarlo eran las nueve de la mañana del domingo y ya no estaba. De manera que como máximo el paso unas treinta horas en la tumba. Treinta horas o tres días, eso no importa ahora, pues no es el objeto de este relato. Lo importante es que yo no supe cuantas horas estuve en el Hades, pues yo perdía la noción del tiempo después de cada visita.

Cuando regrese a la vida estaba en la uci y una de las enfermeras me estaba acomodando las cobijas. “Guao, al fin se despierta, señor Horacio” “¿He dormido mucho?” “Ya estábamos asustados” El dialogo fue interrumpido por el camillero que vino para llevarme esta vez al quirófano.

 

Quirofano. Al contrario de la uci, el quirófano tiene un inmenso ventanal que nos permite ver una parte de la ciudad que yo no supe identificar. Allí hay varios pacientes, todos completamente cubiertos por sabanas quirúrgicas  y todos temblando. Yo, cubierto solo por el pañal, la bata y el gorrito, también comencé a temblar. Vino la doctora Salas, me pregunto como me sentía y comenzó a palparme el estomago y a preguntarme donde dolía y donde no. “Entonces le vamos a extirpar la vesícula” dijo al final del examen. “Usted es la que sabe lo que tiene que hacer” le respondi.Con la ayuda de dos enfermeras colocaron la camilla en el sitio que a la doctora le pareció mas conveniente, me colocaron la mascarilla y morí por segunda vez. Como en la repetición de un sueño o la escena de una película que ya hemos visto anteriormente, cuando regrese a la vida estaba siendo atendido por una de las enfermeras de la uci. Nunca sabemos el instante en que nos quedamos dormidos pero si sabemos, - y a veces nos causa gran disgusto – el momento en que nos despiertan. Esta vez, sin embargo, me causo cierta satisfacción cuando me despertaron para anunciarme que iba a ser trasladado a una habitación privada.

 Cuarto 412.  Llegar al cuarto 412 fue como recobrar la libertad. Después que las enfermeras me instalaron en mi nueva cama lo primero que le pedí a mi hija fue que apagara la luz y que dejara encendida la del baño y la puerta entreabierta para tener una claridad de penumbra. Para mi hija también significaba una mejoría, pues ahora disponía de un sofá para sentarse o recostarse. En la televisión estaban presentando uno de los juegos del campeonato de beisbol, pero yo no estaba interesado en verlo, así que le dije  que podía cambiarlo y ver lo que ella quisiera. Pero en realidad no había oportunidad de ver nada, pues comenzó a llegar mucha gente que quería saludarme y expresarme su solidaridad. La doctora me había recomendado no hablar, de manera que yo lo que hacia era extenderles mi mano para responder a su saludo. Una de las tantas enfermeras que vinieron le recomendó a mi hija que era mejor no recibir tantas visitas para que me dieran chance de descansar.  “¿Me dejaran ir hoy?” le pregunte a mi hija en un momento que quedamos solos. “Mañana. La doctora dijo que ella viene temprano para autorizarte la salida” Al siguiente día en la mañana me trajeron mi primer desayuno en una semana, dos cucharadas de consomé sin sal y un sorbo de te sin azúcar.

 Hogar, dulce hogar.  Dos enfermeras se encargaron de retirarme las vías, el tensiómetro, los chupones del pecho y la sonda de la uretra y me bajaron de la cama para mi primer paseo. Flanqueado por dos de ellas y seguido por el camillero di un paseo como de diez minutos después del cual me senté en un banquito frente a la recepción a esperar que mi familia trajera la mudanza que habíamos acumulado durante la semana. Cual pichones esperando la señal para su primer vuelo estábamos allí, unos en sillas de ruedas, otros apoyados en algún familiar, en andaderas o bastones, otros igual que yo sentados en los banquitos. Finalmente emprendimos el viaje de regreso al hogar, dulce hogar.

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 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

No es que yo pretenda erigirme en defensor de ladrones y corruptos. Lo que quiero es llamar su atención para que abra los ojos, aguce el oído, se baje de esa nube, ponga los pies en la tierra y vuelva aquí a la realidad.  

Las masas humanas llegan a desarrollar un encantamiento tan grande hacia  sus ídolos que sus palabras, ya sean groserías, vulgaridades, ofensas o estupideces resuenan en sus oídos como música celestial.

Sus actitudes, así sean las mas vulgares, obscenas u ofensivas son aplaudidas hasta el deliro y hasta sus excrementos adquieren el aroma de sándalos, jazmines y rosas.

 

Pero Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

Para el momento de su nacimiento el niño Simón Bolívar era el ciudadano más rico de Venezuela. Su padre, don Juan Vicente, estuvo preso por contrabandista y la Compañía Guipuzcoana, creada con el más loable de los propósitos se convirtió en un antro de corrupción tan grande y poderoso que llego a enfrentarse al mismísimo rey a quien no le quedo mas opción que eliminarla.

 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

El teniente Simón Bolívar, preso en Puerto Cabello, negocio su libertad a cambio de la de su comandante, el general Francisco de Miranda, quien cargado de cadenas fue conducido a Cádiz y encerrado en la prisión de La Carraca donde estuvo hasta que Papa Dios decidió llevárselo a comandar los ejércitos celestiales.

Durante la guerra de independencia la corrupción llego a tal punto que Bolívar dicto un decreto condenando a muerte a todo aquel que se robara una suma mayor de un peso..

 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

El general Antonio Guzmán Blanco, - El ilustre americano – se llevo tanto dinero que vivía  con su familia  en el mejor hotel que existía en Paris.

(Por cierto que el comandante presidente durante su primer viaje a Paris pernocto en ese mismo hotel a un costo de cinco mil dólares por noche)

El general presidente Francisco Linares Alcántara,  sucesor de Guzmán Blanco era un ladrón tan compulsivo que Guzmán Blanco le llamo la atención diciéndole que robara, pero no tanto.

 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

Miraflores era la casita de campo del general presidente Joaquín Crespo y Villa Zoila la casita del general presidente Eleazar López Contreras.

El Benemérito general presidente Juan Vicente Gómez  no robaba por que no tenía necesidad de hacerlo. El manejaba a Venezuela como su hacienda personal. (Por cierto, comadrita, ¿Has escuchado o visto alguna vez que el comandante presidente presente cuenta de sus gastos?)

El 23 de Enero cuando el general presidente Marcos Pérez Jiménez huyo del país dejo olvidada una maleta llena de dólares.

 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

Desde el momento de su proclamación como presidente electo el comandante presidente comenzó a mostrar un odio visceral hacia todo lo que oliera a la era democrática de 1.959 a  1.999, pero se apropio del teatro Teresa Carreño. En un acto en dicho teatro  el comandante presidente le ofreció en venta a Marcel Granier el viejo Cadillac negro que había servido como carro presidencial desde tiempos del general presidente Isaías Medina Angarita. También ofreció vender los aviones de PDVSA por el escándalo de las colitas. De igual manera ordeno eliminar los celulares y tarjetas de crédito de todos los funcionarios públicos. Y dijo algo que me impacto muy favorablemente. Prometió que entre mas cercano estuviera el funcionario mas implacable seria en su vigilancia. 

Y se me ocurre preguntarle comadrita, usted que siempre esta bien informada,  

¿Que paso con la investigación que le iniciaron al general Cruz Wefer? 

¿Y al programa Bolívar 2000?

¿Y en que termino la investigación de la muerte del fiscal Danilo Anderson?

¿Y el maletín de Antonini  Wilson?

¿Y Pudreval?

¿Y Walid Makled?

¿Y  al magistrado Eladio Aponte Aponte?

 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

La corrupción es la enfermedad más democrática del mundo. Ella contagia por igual a reyes y príncipes, presidentes y primeros ministros, banqueros y gerentes,  policías, fiscales o bedeles.                                                                                              Y es  igual de ladrón el gerente que se roba el dinero de los ahorristas que el bedel que se roba una bolsa de jabón o un rollo de papel en una escuela o un hospital.

Dicen que Imelda Marcos tenía más de tres mil pares de zapatos

Que Cristina Tiene más de cinco mil.

¿Tienes idea tu, comadrita de cuantas corbatas  tiene el comandante presidente?

 Desengáñese comadre, que no hay angelitos negros.

La corrupción ha existido desde que el mundo es mundo y continuara por los siglos de los siglos. Lo que yo  quiero es llamar su atención para que abra los ojos, aguce el oído, se baje de esa nube, ponga los pies en la tierra y vuelva aquí a la realidad. 

  

 

 

  

 

 

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CON AMOR PARA MI PATRIA VENEZUELA . REALIZADO POR : ISAAC SOSA NJ USA MAYO 24 - 2010
00:03:10
Agregado el 26/05/2010
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VUPCA     (Vecinos unidos por Ciudad Alianza)
 
Reflexiones.
  
Hola Cori: Marco Antonio Solís dice en una de sus canciones que la vida es un eterno tomar de decisiones. Lo que no nos dice es que antes de tomar una decisión pasamos por un proceso de reflexión.  
Reflexionamos en la mañana cuando nos despertamos ante la posibilidad de abandonar  inmediatamente  la cama o quedarnos allí un ratico mas torturando el colchón con el peso y el calor de nuestro cuerpo.  
 
Reflexionamos nuevamente ante la disyuntiva de bañarnos con el agua turbia, mal oliente y contaminada que nos envía hidrocentro, con agua hervida, de botellón o quizás hoy no nos toque baño.  
 
Qué desayunamos: ¿Una arepita o un sándwich? En cualquier caso necesitamos elegir el relleno. ¿Queso? No hay. ¿Pollo? No hay. ¿Caraotas? Ídem. ¿Jamón? Eso es para los oligarcas. ¿Lo calentamos en la hornilla? No tenemos gas. ¿En el microondas? Eleval nos ha cobrado tres multas y nos tiene amenazados de suspndernos el servicio si pasamos de 200 kilovatios. Mejor nos comemos un pancito con pepsi por que leche y café…   
 
!Como envidio a los cubanos que ya superaron esa etapa!
 
Como vamos al trabajo: ¿En nuestro propio troncomovil, en camioneta o en metro?  
 
Y el proceso de reflexionar y tomar decisiones continúa todo el día.  
 
En la noche, cuando regresamos a la cama reflexionamos ante la conveniencia de abandonarnos de inmediato en los brazos de Morfeo o contar ovejas para incitarlo a que venga en nuestro auxilio.  
 
Como veras, reflexionar es nuestro pan de cada día, de manera que no tienes que disculparte por hacerlo.  
 
Ahora, lo que si es diferente, es pedirle a otra persona que reflexione.
 
Fíjate que el señor presidente con mucha frecuencia nos pide que reflexionemos, pero no nos dice explícitamente en que debemos reflexionar. Pero tomando en cuenta el tono de su discurso es fácil deducir que lo que el quiere es que apoyemos su revolución.  
 
Dice el dicho popular que lo que es igual no es trampa, de manera que si yo tuviera la oportunidad de conversar con el, le pediría que reflexione sobre algunas cuestiones muy importantes como por ejemplo la conveniencia de continuar comprando armas de guerra o maquinarias para la construcción y la agricultura.  
 
Las armas son costosas, su mantenimiento es igualmente costoso, solo producen muerte y destrucción y al final solo sirven para ser exhibidas en los desfiles del 24 de Junio y el 5 de Julio.  
 
Las maquinarias de construcción, en cambio, serian muy útiles en la misión vivienda y una ayuda invaluable en los desastres causados por la naturaleza.   Las maquinarias agrícolas serian muy útiles para producir alimentos ayudando así a aliviar la escasez que ya se ha hecho recurrente.   
 
Hablando de alimentos, le pediría que reflexione sobre la conveniencia de continuar las importaciones con lo que estamos acentuando nuestra dependencia o producirlos en el país, lo que seria un paso hacia nuestra tan anhelada independencia.
 
En cuanto a la vivienda, seria muy conveniente una reflexión acerca de si contratar empresas extranjeras o utilizar personal criollo, lo que ayudaría a bajar el índice de desempleo que ya ronda el 50%.
 
Que cambie las ocupaciones ilegales por asociaciones estratégicas.
 
Que reflexione acerca del papel de los empresarios. Que se convenza de una vez por todas que ellos no son sus enemigos y que no son ellos los causantes de la carestía y la escasez.
 
Y muy encarecidamente le pediría que cambie su lenguaje ofensivo y desconsiderado y adopte el lenguaje correspondiente a un jefe de estado.
 
Y le pediría, de manera muy especial, que reflexione acerca de un dicho popular muy conocido según el cual, cuando veamos las barbas del vecino arder, debemos poner las nuestras en remojo.
 
Fíjate en estos tres ejemplos: Saddam Hussein, Hosni Mubarak y Muamar Gadafi eran tres mandatarios super poderosos. Tenían largo tiempo ejerciendo el poder. En ellos se había hecho realidad la advertencia del Libertador en cuanto a que el gobernante se acostumbra a mandar y el pueblo a obedecer. Con el dinero del pueblo se habían construido palacios que además de lujosos, eran verdaderas fortalezas. Sus lujos y extravagancias harían palidecer de envidia a las Mil y una noches.
 
Entonces llego el día en que sus pueblos decidieron relevarlos del mando.
 
¿Y cual fue la respuesta de los mandatarios?
 
Les ordenaron a sus  ejércitos que eliminaran a las ratas de albañal que pretendían despojarlos de sus privilegios. Pero no se pusieron al frente de sus tropas como lo hicieron Bolívar y Páez, Ricaurte y Girardot.  No. Ellos se encerraron en sus fortalezas. Cuando pretendieron huir era demasiado tarde. Entonces se escondieron en albañales como ratas sin darse cuenta de que para la dama de la guadaña no hay escondedero que valga.
 
La misericordia divina le permitió a Mubarak morir en una cama de hospital rodeado de su familia después de recibir las mejores atenciones facultativas que un ser humano pueda aspirar.
 
Hussein imploro que le cambiaran la soga por el paredón y a Gadafi lo mataron con la misma pistola de oro con la que practicaba tiro al blanco en las cabezas de sus opositores.
 
Yo no le deseo la misma suerte al presidente. Como en la canción de Noel Petro, que sea en su casa y acostadito en su cama rodeado de sus hijos, nietos, biznietos y tataranietos.
 
Tampoco le deseo la humillante  penitencia que tuvieron que pagar  Fidel y Raúl al  tener que reconocer que su revolución fue un fracaso. Un fracaso que le costo al pueblo cubano mas de cincuenta años de atraso.    
 
Bueno Cori, creo que ya con esto es suficiente para proyectar lo positivo que hay dentro de mí. Al igual que la mona, yo no puedo ver que tan  largo es mi rabo. Te toca a ti y a los que me lean señalarme mis defectos. Y les aseguro que no van a herirme con sus comentarios. Al contrario, bienvenidos sean.
 
En otra oportunidad te hablare de Fujimori, Milosevic, Fidel y Raúl, Tiro Fijo y sus camaradas y  Noriega que acaba de regresar a Panamá cargado de laureles.
 
Un abrazo,
Horacio.
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VUPCA     (Vecinos unidos por Ciudad Alianza)

 

Hola Cori: mientras leía tu mensaje un gusanillo daba vueltas en mi mente preguntándome de donde sacarías tanta y tan exacta información. Entretanto, en el otro lóbulo un zancudito me zumbaba  el recuerdo de un ciudadano que opera una emisora radial en la plaza Bolívar de Guacara. Este moderno radiodifusor se sienta en una especie de muro que quedo cuando derrumbaron la vieja casona donde funcionaba la casa municipal de la población y desde allí, micrófono en mano, habla sin ton ni son de todas las cosas que se le vengan a la mente. Naturalmente que en todas las situaciones que menciona, la figura central es el comandante presidente a quien el menciona una y otra vez con todas sus letras, comandante presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Para él, el presidente es como una especie de moderno don  Quijote quien lucha a brazo partido para desfacer todos los entuertos que la oligarquía criolla y el imperio norteamericano organizan con miras a desestabilizar su gobierno.

 Fue necesario llegar hasta el final del escrito para descubrir la fuente de tanta belleza.

En el mencionado mensaje se plantean más de cien casos. Como comprenderás, la única manera en que yo podría responder seria consiguiendo una memoria y cuenta de un presidente que hubo en Venezuela, a quien por mas señas, los malagradecidos llamaban “LOCOVEN” 

Pero como eso no esta dentro de mis posibilidades por ahora, le daré respuesta solamente a la primera cuestión que es la Elevación de la autoestima de los venezolanos.

Y es que es necesario reconocer que el gobierno del comandante presidente es a la autoestima lo que el alcanfor a la libido. Uno ve a esa gente por esas calles con esa bilirrubina mas subida que la de Juan Luis Guerra, derechita apuntando al dedo gordo del píe. 

Y si no que se lo pregunten a esas madres que a las puertas de las morgues lloran mientras esperan que les entreguen los cadáveres de  sus hijos. Pero ellas no lloran por que sus hijos han sido asesinados por la delincuencia y la inseguridad. No. Ellas lloran - sus pechos henchidos de ardor patrio - por que sus hijos ofrendaron sus vidas en el altar de la patria defendiendo la revolución. 

Otro sector donde su puede apreciar con prístina claridad la autoestima es en los ciudadanos de la Guayana Esequiba y de la Guajira. Para los primeros, por que la (IN)acción del gobierno los convierte en súbditos de su muy altísima, serenísima y graciosima majestad, la reina de Inglaterra.   Para los segundos, por que un acuerdo no suscrito por los presidentes Chávez y Uribe en el seno de la UNASUR, los convierte en proveedores oficiales y exclusivos de gasolina allende las fronteras. Claro que no todos los pimpineros son guajiros ni transportan la gasolina a lomo de burro por los polvorientos caminos de la Guajira.  Hay otros que disponen de modernos carro tanques o  tracto mulas como les dicen en Colombia.

Pero donde la autoestima se puede apreciar en toda su grandeza es en los ciudadanos que ataviados con sus franelas rojas luciendo los letreros UH, AH, Chávez no se va, entonan himnos de alabanza al líder mientras hacen la cola para conseguir una bombona de gas o un kilo de pollo.

Otro sector que tiene la autoestima muy en alto es la población privada de libertad, ya que ricitos de oro, cual moderna Juana de Arco ha prometido no darle descanso a su brazo ni paz a su alma hasta que todos ellos sean incorporados como trabajadores dignificados en las empresas del estado, cantv, corpoelec, empresas de Guayana, etc.

Otro sector que esta altamente motivado y agradecido del gobierno nacional son los damnificados por las lluvias. Viviendo en hoteles cinco estrellas, en el hipódromo, en las instalaciones militares y hasta en el mismísimo palacio de misia Jacinta no se cambian por nada ni por nadie.

Y que me dices de los que viven en las orillas del lago de Valencia. Ya no necesitan ir a la playa, pues ahora tienen el agua dentro de sus casas.   

Podría continuar presentándote ejemplos, pero no quiero abusar de tu tiempo, de manera que solamente te hablare de una pareja  que si verdaderamente están que no saben donde colocar su autoestima. Son la sobrina de mi esposa y su esposo quienes vinieron  a invitarnos al acto de graduación como médicos comunitarios y nos dejaron  caer así como quien no quiere la cosa y la cosa queriendo que si bien aun no les han asignado un lugar de trabajo, ya les asignaron su casa bien equipada y 8750 mensuales para cada uno. Si así llueve, que no escampe.

En la última parte del mensaje me piden que lo reenvíe a todos mis contactos. Con mucho gusto cumpliré con esta petición.

Un abrazo, Horacio.

 

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TLC COLOMBIA – ESTADOS UNIDOS.

 

The United States-Colombia Trade Promotion Agreement (CTPA) (Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos (TLC), is a bilateral free trade agreement between the United States and Colombia.

Sometimes called the Colombia Free Trade Agreement, it was signed on November 22, 2006, by Deputy U.S. Trade Representative John Veroneau and Colombian Minister of Trade, Industry and Tourism Jorge Humberto Botero.                          CTPA is a comprehensive agreement that will eliminate tariffs and other barriers to trade in goods and services between the United States and Colombia

Colombia's Congress approved the agreement and a protocol of amendment in 2007. Colombia's Constitutional Court completed its review in July 2008, and concluded that the Agreement conforms to Colombia'sConstitution.                                    President Obama tasked the Office of the U.S. Trade Representative with seeking a path to address outstanding issues surrounding the Colombia FTA.                                                        The  United States Congress then took on the agreement and passed it on October 12, 2011

Market Access:

Upon implementation, the agreement would eliminate duties on 80% of U.S. exports of consumer and industrial products to Colombia. An additional 7% of U.S. exports would receive duty-free treatment within five years of implementation.                  Remaining tariffs would be eliminated ten years after implementation.

In agriculture, the agreement would grant duty-free treatment immediately to certainduty-free  farm products from both countries, including high quality beef, cotton, wheat, and soybean meal. Other products that would receive immediate treatment are key fruits and vegetables, including apples, pears, peaches, cherries, and many processed food products, including frozen French fries and cookies. Some other products would receive improved market access; these include pork, beef, corn, poultry, rice, fruits and vegetables, processed products, and dairy products.

Positive effects: 

Supporters believe that the Treaty has the following positive effects:                                                                                                                   A duty-free access to the United States for nearly 100% of Colombian industrial exportable supply, which should not only maintain current employment in the sector but generate new jobs.
The generation of legal stability for business people into the U.S.                                                                                                                                                                  The growing volume of international trade of the country, both exports and imports.                                                                                         The contribution of a few percentage points to economic growth.
Access of Colombian companies to the U.S.
Access to training, technical assistance and technology transfer in a few areas, within the framework of international cooperation projects agreed in the FTA (this should make companies more competitive and productive benefit).
The access of some Colombian professionals to the United States to provide services.

Negative effects:

Opponents of the treaty argue that it will be detrimental to many sectors of the population, especially the agricultural sector, which can not compete with the prices of American products.
Another sector that will be severely beaten is medicines, this time because the prices will be so high that it will be practically impossible to purchase.                                                                        At the end the only products that Colombia will be able to export will be flowers, plantains, bananas and marijuana
.

For further information see:

http://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_Libre_Comercio_entre_Colombia_y_Estados_Unidos

http://www.sice.oas.org/TPD/AND_USA/Studies/COLResumen_s.pdf
http://www.banrep.gov.co/documentos/conferencias/2006/borra362.pdf  http://www.colombia.com/actualidad/tlc/ganadores_perdedores.asp
 
http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20081017104251AAQLZVu

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